Ad portas de su despacho a Sala, se encuentra el proyecto que modifica el Código Sanitario para regular los medicamentos bioequivalentes genéricos y evitar la integración vertical de laboratorios y farmacias que cursa su tercer trámite.

 

La norma ha sido revisada y votada en forma exhaustiva por la Comisión Mixta encargada de resolver las discrepancias surgidas entre ambas Cámaras, de hecho más de 58 votaciones se han realizado, de las cuales 43 han recibido el respaldo unánime. Allí senadores y diputados han estudiado cada uno de los temas que dividen a ambas Cámaras, llegando a acuerdos en materias como la obligación de prescribir un fármaco según la Denominación Común Internacional (DCI), dejando relegado a un segundo plano el nombre de fantasía o de marca.

Una de las temáticas más complejas de consensuar ha sido la regulación del precio de los remedios. Para abrirse a diferentes opciones, más allá de las planteadas en el texto original de los senadores Guido Girardi, Carolina Goic y Manuel José Ossandón, y los ex congresistas Fulvio Rossi y Andrés Zaldívar, y en las indicaciones presentadas, la instancia escuchó a diversos actores.

 

Siempre se ha conocido el alto gasto de bolsillo de la población por concepto de fármacos, por eso se generó la política de bioequivalentes. Sin embargo, ésta no habría tenido mayores efectos en el mercado.

 

A continuación un resumen de algunas de las opciones que se barajan para fijar precios, una de las cuales podría hacerse realidad una vez que lo determine el informe de la Comisión Mixta:

 

  • Observatorio y Banda de Precios: originalmente el Ejecutivo habló de esta alternativa apelando a la legislación extranjera. La idea es mantener monitoreado el precio de los medicamentos más demandados por la población, analizar los datos identificando los más altos y bajos, sacar un promedio y establecer bandas (máximo y mínimo a cobrar).

 

  • Ley Cenabast: esta legislación permite que las farmacias independientes o las pequeñas cadenas compren directamente a la Central Nacional de Abastecimiento (CENABAST), lo que implica que sus costos se reducen considerablemente. Si se usara este criterio debería ampliarse a las cadenas de farmacias. Este método persigue que esa baja de costos se traspase a los clientes.

 

  • Propuesta de la Fiscalía Nacional Económica (FNE): el organismo planteó dividir la tarifa del medicamento en dos partes. La primera corresponde al cargo único por dispensación (costo estandar de venta) y la segunda, al costo de adquisición del medicamento (lo que le cuesta a la farmacia comprar el remedio) Bajo esta lógica, a la farmacia no le interesaría vender los medicamentos más caros, sino que simplemente vender.

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